En el mes de mayo, en colegio Miravalle ya es una tradición “Una tarjeta
para mamá”.
Elaborarla con detalles y llenarla de palabras dulces es un acto de
resistencia amorosa frente a la inmediatez de la era digital. En un mundo
saturado de mensajes instantáneos que desaparecen con un deslizamiento
de pantalla, la tarjeta física permanece como un puente emocional
irremplazable.
Los Pequeños Miravalle mantienen viva esta tradición. Es importante porque
nada remplaza el papel y la tinta. Una tarjeta va llena de esfuerzo, tiempo
dedicado y la ternura de la letra infantil.
Para mamá, ese trocito de papel colorido se convierte de inmediato en un
tesoro; una cápsula del tiempo que guardará en su cajón más preciado
para releerla en los días difíciles y recordar que alguien la ama
inmensamente.
Las maestras hacen de este detalle un momento muy especial, inculcando
a sus niños la hermosa costumbre de entregar una tarjeta a mamá.
Ya con su regalo escrito, dentro de una bolsita decorada con flores y
corazones, se van felices y llenos de gratitud para demostrarle a su mamá
que su dedicación y amor infinito ha dejado una huella imborrable en sus
vidas.